Groenlandia y la crisis transatlántica: impacto geopolítico, económico y la respuesta de la UE y la OTAN

Crisis por la pretensión de EEUU sobre Groenlandia: impacto geopolítico, respuesta de la UE y la OTAN, riesgos económicos para España y el papel estratégico del Ártico. Análisis y escenarios.

Groenlandia, la OTAN y la guerra comercial: contexto, riesgos y la respuesta aliada ante la amenaza estadounidense

La escalada diplomática impulsada por la administración Trump desde finales de 2025 —con la idea de considerar la adquisición o control de Groenlandia como “prioridad de seguridad nacional” de EEUU— ha desencadenado una crisis sin precedentes en las relaciones transatlánticas. La retórica presidencial, las amenazas de aranceles y la posibilidad teórica de medidas unilaterales han forzado a la Unión Europea y a la OTAN a cerrar filas con Dinamarca y Groenlandia, y obligan a países como España a equilibrar compromisos de defensa con riesgos económicos.

¿Por qué Groenlandia interesa tanto a Donald Trump?

  1. Posición geoestratégica en el Ártico. Groenlandia domina el paso entre el Atlántico y las rutas septentrionales que conectan Asia con Europa. El aprovechamiento —y militarización— de puertos y aeródromos permitiría proyección rápida en corredores comerciales y estratégicos.

  2. Recursos minerales críticos. La isla posee depósitos importantes de tierras raras y minerales (litio, níquel, uranio, entre otros) que son claves para la transición energética y la industria militar. Las estimaciones recientes sitúan a Groenlandia como un actor relevante en reservas de óxidos de tierras raras, lo que explica el interés por reducir la dependencia occidental de suministros controlados por China.

Respuesta europea y dilema de la OTAN

La Unión Europea y la mayoría de sus Estados miembros han rechazado de plano cualquier intento unilateral de adquisición o control de Groenlandia, subrayando que la decisión corresponde a la población groenlandesa junto con Dinamarca. La UE ya estudia instrumentos de respuesta económica ante presiones (incluido el “instrumento contra la coerción”) y ha puesto sobre la mesa medidas comerciales de represalia.

En la OTAN se ha abierto un problema jurídico y político: el tratado contempla la defensa colectiva ante ataques externos, no agresiones entre aliados. La primera ministra danesa advirtió que un ataque estadounidense a Groenlandia sería “el fin de todo”, y líderes europeos —incluido el presidente del Gobierno español— han avisado del efecto destructor que tendría tal ruptura sobre la alianza. Esa presión ha impulsado despliegues simbólicos y ejercicios aliados en el Ártico para reforzar la presencia danesa y disuadir acciones unilaterales.

La jugada comercial: aranceles y contramedidas

El pulso diplomático ya se tradujo en medidas económicas: la administración estadounidense amenazó e indicó la imposición de aranceles (10% inicialmente, con escalada prevista) sobre varios países europeos en represalia por su rechazo. La reacción de Bruselas fue inmediata: coordinación para respuestas comerciales, bloqueo de acuerdos y estudio de sanciones reciprocas que podrían incluir tarifas y restricciones a licitaciones públicas. Un choque arancelario de gran escala dañaría el comercio bilateral y aumentaría la volatilidad económica global.

¿Qué implicaciones económicas tiene esto para España?

  • Divisas y mercados: Las amenazas y la incertidumbre ya afectaron a los mercados: el dólar se debilitó y los activos refugio (oro, etc.) subieron. Un dólar más débil y un euro más fuerte encarecen las exportaciones españolas, reduciendo competitividad.

  • Exportaciones y aranceles: Sectores clave como agroalimentario (aceite, vino, jamón), moda y maquinaria podrían sufrir si se amplían aranceles hacia EEUU. Consultores estiman que tarifas elevadas reducirían cuota de mercado y recortarían crecimiento del PIB en los países más expuestos.

  • Energía y materias primas: La fragmentación comercial y las tensiones geopolíticas elevan primas de riesgo y volatilidad en los precios de la energía y metales, encareciendo importaciones y producción industrial en España.

Escenarios plausibles (resumen rápido)

  1. Desescalada diplomática: Presión multilateral, mediación y compromiso que devuelven la normalidad. Resultado: costes políticos, pero daños económicos limitados.

  2. Guerra comercial sostenida: Aranceles y contramedidas prolongadas. Resultado: caída de exportaciones, ajuste sectorial y aumento de inflación importada.

  3. Crisis institucional en la OTAN: Ruptura parcial de la cohesión atlántica si hubiera una acción militar agresiva por parte de un aliado. Resultado: redefinición de alianzas, mayor protagonismo de potencias externas (Rusia/China).

¿Qué puede hacer España?

  • Mantener la coordinación con Dinamarca y la UE en foros multilaterales (Consejo Atlántico, Consejo Europeo).

  • Preparar herramientas de apoyo a sectores exportadores afectados (subvenciones, financiación para diversificación de mercados).

  • Impulsar la cooperación europea en materias primas críticas para reducir dependencia.

  • Contribuir a la presencia aliada en el Ártico mediante apoyo logístico y político, preferiblemente en el marco de la OTAN o la UE.

Conclusión

La controversia alrededor de Groenlandia no es un conflicto aislado: es la intersección de geoestrategia, recursos críticos y comercio global. Un intento unilateral de control por parte de EEUU —sea real o por presión económica— podría fracturar la arquitectura transatlántica y lanzar una guerra comercial que dañaría a economías abiertas como la española. La respuesta europea y aliada hasta ahora ha sido sólida y coordinada, pero el escenario exige preparación económica y diplomática: diversificar proveedores de materias primas, proteger sectores exportadores y reforzar la cooperación defensiva multilateral.

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